Ensayo Implicaciones de la Evaluación en el Proceso Enseñanza y Aprendizaje


La Evaluación Educativa como tal es un tema recurrente en la Educación. El desarrollo demandado de competencias por parte de la sociedad, sobre manera a nivel global, implica experiencia, desarrollo e innovación a nivel de Investigación Educativa al respecto.

Debe iniciarse con el objetivo de la Evaluación dentro del proceso Enseñanza-Aprendizaje, que es retroalimentar, que significa el hecho de tomar datos para mejorar la calidad del mismo, y por tanto el rendimiento académico estudiantil, entrando en juego la medición que se emplee para ello, para una justa y válida Evaluación.

Tomando el siguiente concepto: “La Evaluación puede entenderse como un proceso dinámico, continuo y sistemático, enfocado hacia los cambios de las conductas y rendimientos, por medio del cual verificamos los logros adquiridos en función de los objetivos inicialmente establecidos.” (Ramírez, 2018); orienta en uno de los principios que el Docente debe tener en cuenta en su accionar: No evaluar por evaluar.

El mismo autor Ricardo Ramírez, considera el ¿qué evaluar?, partiendo de la identificación de la relación estudiante-docente y sus efectos, debiendo reconocerse características, comportamientos, actitudes, realidades de contexto y de vida, … , para de allí establecer la estrategia pedagógica a emplearse, la misma que determina los objetivos, métodos, técnicas y material a utilizarse en el proceso educativo.

Así, la Evaluación induce a establecerse un juicio de valor, para tomar decisiones en el propio proceso, de modo que se permita confrontar lo alcanzado con lo anhelado a nivel de resultados de aprendizaje.

Un referente mundial educativo lo constituye el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que se conforma con la Declaración de Bolonia en 1998, con la intención de crear “… un sistema educativo europeo de calidad …” (López, 2009, pág. 20). El mismo autor destaca el trabajo de análisis y concreción para establecerse las competencias transversales y específica a nivel de grado.

En este espacio se establece la terminología a aplicarse: Competencias y sus clases, Directrices Generales de Título, sus Objetivos Generales, Contenidos Formativos Comunes y Capacidades; tratándose luego cada asignatura con Objetivos y Contenidos de la misma, y Criterios de Evaluación, pasando luego a los Niveles de Concreción como organización jerárquica de proceso. (López, 2009, pág. 21)

En este escenario, se habla de dos términos: evaluación formativa y compartida. La autora Carolina Hamodi en su Tesis Doctoral “LA EVALUACIÓN FORMATIVA Y COMPARTIDA: UN ESTUDO DE CASO”, contribuye con la terminología mencionada con lo siguiente:

Evaluación Formativa: Las ideas al respecto dependen del marco teórico de referencia, de lo que se toma “Álvarez (2003, p. 116) define la evaluación formativa como aquella “puesta al servicio de quien aprende, aquella que ayuda a crecer y a desarrollarse intelectual, afectiva, moral y socialmente al sujeto”,   (Hamodi, 2014, pág. 17); la autora considera otros conceptos con sus respectivos autores, destacando que “Un elemento característico sin el cual no sería formativa es la retroalimentación, que consiste en ofrecer comentarios al alumnado sobre lo que ha hecho y sugerencias sobre lo que podría mejorar en el siguiente elemento del trabajo. Es decir, no sirve solamente con la “postinformación”, sino que la “preinformación” es crucial en ese proceso de aprendizaje del alumnado mediante la evaluación formativa.”. (Hamodi, 2014, pág. 18)

En el camino de esta concepción, Víctor López comparte lo siguiente: “El término de Evaluación para el Aprendizaje hace referencia a que la evaluación educativa está claramente orientada a mejorar el aprendizaje del alumnado, en vez de estarlo al mero control de éste y su calificación.”. (López, 2009, pág. 33)

Evaluación Compartida: Tal como Hamodi orienta, es concebir la Evaluación como un proceso compartido, permitiéndose así el desarrollo de capacidades, pensamiento crítico, autonomía, autoresponsabilidad, reflexión del proceso de aprendizaje y tomándose conciencia de la calidad del trabajo en desarrollo, por parte de los involucrados.

En este contexto, la esencia de la evaluación compartida la conforman: la autoevaluación, la evaluación entre pares y la evaluación compartida.”. (Hamodi, 2014, pág. 19)

Las Estrategias Metodológicas y el Aprendizaje Activo se enftizan hoy, lo que significa un modelo de aprendizaje donde el centro es el Estudiante, donde su rol como del Docente son primordiales, debiendo existir coherencia entre resultados de aprendizaje, evaluación y Metodologías, constituyendo esto un circulo virtuoso para el Docente. (Coordinación de Desarrollo Docente e Innovación , 2018)

La Estrategia Metodológica al guardar coherencia con el método de evaluación, establece un sentido para la obtención de resultados. Así, al integrarse las TIC como recursos, deben ser vistas como información, colaboración y aprendizaje. (Coordinación de Desarrollo Docente e Innovación , 2018, pág. 35), lo que obviamente se relaciona con su Integración Curricular que va desde las Teorías de Aprendizajes hasta las Estrategias Metodológicas a aplicarse, pudiendo relacionarse así con la Evaluación..

Finalmente, puede decirse con certeza que nada está prescrito al respecto, la realidad está en que se demanda continua Investigación Educativa en Evaluación, que la voracidad digital desborda todo enmarcaje educativo, que se altera el estilo de pensamiento como de aprendizaje en los Estudiantes, por lo que se requiere de una Docencia pro activa en Investigación Científica y en Quehacer Educativo, para tratar de estar a un ritmo global, del cual todo aprendiz ya forma parte.

 

 

Bibliografía

Coordinación de Desarrollo Docente e Innovación , M. (2018). MANUAL DE ORIENTACIONES: Estrategias Metodológicas de Enseñanza y Evaluación de Resultados de Aprendizaje .

EcuRed. (17 de Marzo de 2014). Enseñanza. Recuperado el 12 de Noviembre de 2019, de EcuRed: https://www.ecured.cu/Enseñanza

El docente asombroso | Adriana Araque Bermúdez | TEDxUCundinamarca (2017). [Película].

Fundación Chile. (s.f.). Educar Chile. Recuperado el 12 de Noviembre de 2019, de ¿POR QUÉ EL SIGLO XXI EXIGE CAMBIAR LA EDUCACIÓN?: https://www.educarchile.cl/por-que-el-siglo-xxi-exige-cambiar-la-educacion

Hamodi, C. (2014). Recuperado el 4 de Diciembre de 2019, de Universidad de Valladolid: http://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/5668/TESIS562-140728.pdf?sequence=1&isAllowed=y

López, V. (2009). Evaluación formativa y compartida en Educación Superior. Propuestas, técnicas, instrumentos y experiencias. Madrid: Narcea.

Moreno, T. (2016). Evaluación del aprendizaje y para el aprendizaje.

Ramírez, R. (28 de Octubre de 2018). Una evaluación para el proceso de aprendizaje. Iberoamérica divulga.

 

 

 

¿Cómo vincular las tecnologías emergentes a procesos evaluativos?



Hay que partir del hecho de la inherencia de evaluar en el proceso enseñanza-aprendizaje por parte del Docente, que conlleva a considerar el Curriculum, los actores del hecho didáctico y su rol individual, así como también las estrategias evaluativas y las tecnologías a emplearse, por lo que el uso de la Tecnología se liga al Diseño Curricular, bajo un uso reflexivo que requiere continua formación personal del Educador.

Es indudable que ante esto, el propio Docente debe crear el ambiente del caso (induciendo a un clima de aprendizaje positivo), considerando que tanto el proceso de enseñar como aprender, no se separan de los medios didácticos que se vayan a emplear, que no exime de una planeación didáctica adecuada y pertinente, contribuyéndose así a la mejora de la calidad educativa, de allí el rol protagónico del Tutor como del Estudiante que debe ser evaluado, en base a las estrategias evaluativas establecidas para ello.

Conjugar el proceso enseñanza-aprendizaje y su evolución, significa enfocarse sobre todo en cómo aprende el Estudiante, lo que significa adaptarse lo mejor posible y centrarse en él, y esta respuesta nos lleva a otras preguntas y respuestas que se derivan de decisiones docentes a tomarse que son esenciales para realizar sus actividades de Diseño: Curriculares (¿qué se desea que el Estudiante aprenda?. Objetivos y Competencias. ¿Con qué?. Contenidos),  pedagógicas (elegir metodologías y planificación de actividades con espacio, tiempo, agrupación, evaluación) y tecnológicas (¿para qué?.  Para atender las necesidades pedagógicas, buscando y seleccionando los recursos necesarios y disponibles. ¿Cómo?, definiendo su uso).

Un enfoque no ineludible del Docente, es considerar la realidad del Estudiante y los retos de vida que tiene y ubicarlos frente al aprendizaje que se pretende llevar a cabo, y las competencias que necesita.  Por tanto, el acto educativo y la evaluación demandan desarrollar en el aprendiz un pensamiento crítico, la conducción de éste a la solución de problemas, reflexión y análisis, empleándose técnicas didácticas, como Aprendizaje Basado en Proyectos, Problemas, Casos; simulación, juego de roles, entre otras.

El amplio espacio I+D+I de las ciencias, está presente en la Educación, por tanto, aunque las Tecnologías Emergentes no son directamente propias de ella, algunas ya se están diseñando para tal fin, debiendo reconocerse su dinamismo y flexibilidad tanto tecnológica como educativamente hablando, por lo que resulta vital la predisposición de Educador ante esta realidad, donde su reto está en ser creativo e innovador, ante una educación que ahora constantemente se reprograma y se recompone por la presencia de la tecnología, hablándose ya de estilos y objetos de pensamiento, en una era que ya vive el mundo entero, la del Conocimiento que ya se lo trata como Economía.

FInalmente, el empleo de las Tecnologías Emergentes en la Educación debe ser tomado desde un punto crítico y reflexivo por parte del Docente, por los riesgos de no aplicar adecuadamente los conceptos educativos, como por ejemplo la instrumentalización, enseñanza tradicional trasladada, empleo de gestores de aprendizaje como repositorio antes que para su verdadero fin, tecnicismo, el no empleo de un aprendizaje invisible (habilidades blandas) en medio de una ecología educativa que ya se trata a nivel global, …, entre otros; por lo que al tratarse de entornos tecnológicos en el proceso enseñanza-aprendizaje, existe un concepto análogo de la Tecnología Emergente, que proyecta más una visión futurista de las TIC y la Educación, y ante esto, se demanda de Pedagogías Emergentes, que agrupan enfoques e ideas pedagógicas alrededor de la Tecnología Digital, para que se presente un aprovechamiento de esta, en un nuevo marco como lo es ahora la Cultura del Aprendizaje.

Implicaciones de la Autoevaluación Docente

La Autoevaluación en el Educador es un proceso resultante de la reflexión con respecto a su práctica docente, que a su vez es “central para que el docente pueda recapacitar respecto de su propuesta de enseñanza.” (Vásquez, 2015).

En los tiempos actuales, la Docencia se redefine para dar respuesta a una sociedad cambiante y líquida. El uso de la Tecnología se emana en medio de esta nueva sociedad que es digital, lo que contribuye a mejoras en el Proceso Educativo, debiendo centrarse en el Aprendizaje más que en la Enseñanza.

Ante esto, se plantea la necesaria: “… constatación  de  la  conveniencia  de su desarrollo  profesional  y  la  mejora  de sus competencias docentes ha derivado en dos acciones de relevancia: en la redefinición de la formación tanto inicial como permanente del profesorado, alineada con las funciones y  desafíos  que  debe  abordar  en  la  actualidad;  y  en  el  replanteamiento  del  modo  de fomentar su desarrollo profesional (Lieberman y Wilkins, 2006)”. (Martínez-Izaguirre, Yániz-Álvarez de Eulate, & Villardón-Gallego, 2018, pág. 4)

Los mismos autores del párrafo anterior, mencionan la necesaria Autoevaluación y reflexión para la mejora de las Competencias Docentes, que no debe confundirse con fiscalización y control, demandándose para sí mismo, dentro de la reflexión, siendo agente activo del Proceso de Evaluación, para así participar en las necesarias revisiones internas, considerando diversos enfoques como percepción de la práctica y visión de enseñanza, efectividad en la formación, satisfacción ante tareas, funciones y gestiones de centro educativo, el desempeño en el proceso de aprendizaje, aportes desde la investigación didáctica, entre otros.

En este espacio, surgen los instrumentos a aplicarse, que provienen de distintos modelos, que atienden el aula y el ente educativo, el plano concreto de competencias, el análisis de contexto, etc. Sin embargo, se requiere avanzar en el diseño y disponibilidad de estos instrumentos.

A modo de apoyo a este proceso de reflexión y profundidad personal docente, el Doctor Valentín Fuster (BBVA, 2018), en su intervención “8 claves para vivir mejor”, manifiesta que estas están relacionadas a la persona y al mundo, donde las primeras las denomina 4T (Tiempo a reflexionar diariamente, Talento reconocido por sí mismo, transmitir positividad y Tutoría) y las segunda las llama 4A (Actitud Positiva que se debe tener, Aceptarse quién se es, Autenticidad de ser y accionar, y el Altruismo, dado que la gente más feliz es la que dá).

Finalmente puede decirse que: “La Autoevaluación es al Docente el mejoramiento de su ser”.

Bibliografía

BBVA (Dirección). (2018). Las ocho claves para vivir mejor. Valentín Fuster, cardiólogo [Película].

Cevallos, R. (s.f.). LA AUTOEVALUACIÓN DOCENTE EN LA FORMACIÓN CONTINUA. Recuperado el 16 de Noviembre de 2019, de UNIVERSIDAD DE XALAPA.

Martínez-Izaguirre, M., Yániz-Álvarez de Eulate, C., & Villardón-Gallego, L. (31 de Enero de 2018). Autoevaluación y reflexión docente para la mejora de la competencia profesional del profesorado en la sociedad del conocimiento. RED. Revista de Educación a Distancia.

Vásquez, C. (26 de Febrero de 2015). Autoevaluación del profesor: Algunas cuestiones a resolver. Recuperado el 26 de Febrero de 2015, de Revista VInculando: http://vinculando.org/educacion/autoevaluacion-profesor.html

 

 

 

 

¿Por qué evaluamos?

La Evaluación en la actualidad es un tema crítico en la Educación sin lugar a dudas. Se han creado evaluaciones de distinta índole y aplicación, para llegar a determinadas mediciones que hablan un cumplimiento determinado, como el caso de políticas educativas en el Sistema.

Pero, el fondo está en el fin de la Evaluación. Hoy se habla mucho de la calidad educativa también, sin embargo, ¿se ha profundizado realmente en el tema?. Definitivamente Evaluar es importante, porque manifiesta resultados de una responsabilidad asumida, pero las preguntas elementales, está en el ¿qué?, ¿cómo? y ¿para qué evaluar?; pues, no hay que olvidar que la Enseñanza y la Evaluación están en el mismo lado, siendo por tanto un proceso ético.

La Universidad de Salamanca comparte lo siguiente:  “No tiene sentido planificar un proceso de enseñanza-aprendizaje sin actividad de evaluación para aplicar a las experiencias observadas.” (Grupo de Investigación en InterAcción y eLearning)

El Educador Sal Khan en base a su experiencia  con Khan Academy, y manifestada en TEDTalks (TED, 2015), expuso algunos puntos que vale considerar:

Es vital considerar a la “Comprensión y Mentalidad como Claves para el Aprendizaje”. La Enseñanza Tradicional, siempre a ubicado a los Estudiantes en rango de edad y capacidad percibida,  realizando pruebas evaluativas, con un porcentaje aceptable de aprobación, detectándose lagunas de conocimiento, que no se trabajan posteriormente, por lo que no se garantiza resultados.

La “idea de aprender para comprender, hace exactamente lo contrario”, hay que considerar que las variables de tiempo están en el cómo y cuánto tiempo tiene que trabajar un aprendiz. Lo único fijo es el contenido que tiene que comprender.

Por ello, el Educando debe de reconocer lo que no comprende, que no es reprobar, sino que necesita seguir trabajando con paciencia, determinación y voluntad de aprender, obteniendo así un dominio más profundo.

Así, hay que prestar atención en no perder el potencial de un Educando. Hoy en día se tienen las herramientas en base a la Tecnología, para: Una explicación a propio ritmo y tiempo, se dispone de videos bajo demanda, ¿se necesita prácticar?, ¿se necesita retroalimentación?, ejercicios a la medida y disponibles para el Estudiante.

A nivel global, la sociedad ha pasado de la Era Industrial a la Era del Conocimiento, por lo que ha surgido una nueva productividad, que conduce a una clase creativa, donde las personas participan al aprovechar su propio potencial, al tomar conceptos y dominios, así como responsabilidad de su aprendizaje

Para finalizar, debe existir este pensamiento en todo Educador: “La Evaluación ayuda a aprender”.

Bibliografía

Grupo de Investigación en InterAcción y eLearning, U. (s.f.). MANUAL DE TUTORÍA ONLINE. Obtenido de Universidad de Salamanca: http://antia.fis.usal.es/sharedir/TOL/manual/51_por_qu_evaluar.html

TED (Dirección). (2015). Enseñemos para comprender, no para los exámenes. [Película].

 

 

Expectativas de la Investigación Educativa en la Evaluación del Conocimiento

La complejidad de la Evaluación en Educación en la vida práctica conlleva indudablemente a que un Docente se impregne continuamente en esta interrogante con un sentido de mejora continua. Los enfoques evaluativos desde escala mundial, regional, nacional y local, tienen diferentes matices que considerar en su esencia.

La Evaluación busca mejorar la calidad, lo que significa que hay que encontrar una realidad, que es propia de un entorno y contexto inherentes en los que el Docente se encuentra. He aquí, la responsabilidad del Enseñante, cuyo fundamento parte de su ética, que se refleje en la transparencia de sus acciones, que se traducen en su Didáctica, que sin embargo, lo llevan a considerar las dimensiones sociales y políticas, que inexcusablemente deben ser estimadas, que en conjunto con lo mencionado previamente, debe traducirse en la praxis educativa con la aplicación pedagógica ó andragógica según el caso.

A nivel de realidades continentales, como propias de países, existen iniciativas y pruebas como Promoción de la Reforma en América Latina y el Caribe (PREAL), el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la UNESCO, Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) de la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otras; que en la realidad demuestran una falta de responsabilidad de informe de resultados, así como ausencia de un plan de mejora social aplicable realmente y pertinente, en cada nación, sobre todo en Latinoamérica.

Si lo expuesto es llevado al escenario educativo docente, desde el ente educativo y sus conexos relacionados con la Educación hasta el aula misma (física y/o virtual), se hallará que existe mucha tela que cortar, lo que significa que hace falta investigación educativa, para que esta sirva para mejorar y potenciar el aprendizaje, así como la profesión educativa.

Así surgen como expectativas las siguientes:

·        ¿Cuáles son las estrategias y modelos de evaluación realmente pertinentes en un escenario educativo y cómo encontrarlas?

·        ¿Cómo llevar a cabo una analítica propia de evaluación que induzca al Docente a tomar las decisiones adecuadas en el proceso de aprendizaje?

·        ¿Cómo desarrollar y valorar instrumentos acordes a la Didáctica Específica y aplicable del caso?

·        ¿Qué herramientas de software están disponibles y en qué forma se pueden integrar en la práctica educativa?

·        ¿Qué estudios longitudinales deben desarrollarse en el aprendizaje docente?

 


Fundamentos del Currículo como sustento para la Planificación

A continuación se tratarán preguntas relacionadas directamente con la Intervención Didáctica del Docente, que “no se puede considerar desde un prisma negativo como intervensionismo del profesor” (Proyecto de Innovación Docente, 2009), considerando por ende las preguntas y respuestas siguientes: ¿Por qué enseñar?, Objetivos,  ¿Qué enseñar?, Contenidos, ¿Cómo enseñar?, Métodos (interacción didáctica), y ¿Cómo comprobar la enseñanza?, Evaluación; siendo las respuestas los elementos que componen el proceso Enseñanza-Aprendizaje (E-A).

¿Qué enseñar?

Se refiere a los Contenidos a tratarse en el proceso E-A, contemplando para ello dos grupos de decisiones en la labor educativa: Objetivos y Contenidos, donde los primeros obedecen a una delimitación, definición y formulación a alcanzar, tanto “ generales como didácticos (Rodríguez Diéguez, 1985).” (López, 2004, pág. 267); y los segundos son “… instrumentos que disponemos como docentes para alcanzar los objetivos previstos en cada una de las unidades didácticas en las que se estructura la materia.” (López, 2004, pág. 268)

Los Contenidos seleccionados deben ser “… los conocimientos y experiencias que se ofrecen al alumno para lograr los objetivos trazados en el curriculum. Forman parte del proceso de toda programación.” (López, 2004, pág. 268)

Los objetivos deben ser susceptibles de observación y evaluación, lo que conlleva a establecer control  en las tareas que se establezcan, potenciándose así las estrategias formativas de contexto en relación al Estudiante.

En este escenario surge la Transposición Didáctica, cuyo concepto formulado por Yves Chevallard es: “Un contenido a saber que ha sido designado como saber a enseñar, sufre a partir de entonces un conjunto de transformaciones adaptativas que van a hacerlo apto para ocupar un lugar entre los objetos de enseñanza. El «trabajo» que transforma de un objeto de saber a enseñar en un objeto de enseñanza, es denominado la transposición didáctica” (Hurrell, pág. 60); identificándose el esquema: Objeto de saber -> Objeto a enseñar -> Objeto de enseñanza.

¿Cómo enseñar?

Es la concreción de la labor docente y las actividades dicentes con el propósito de alcanzar lo definido en el ¿Qué enseñar?, prestando atención a la actuación del profesor y del estudiante, considerando los recursos didácticos y materiales de enseñanza, cuya selección se relaciona con la intención de los fines que se perciben con el acto educativo, por lo que “el docente adoptará una serie de decisiones acordes con su intencionalidad educativa.” (López, 2004, pág. 270). Por tanto, esta pregunta involucra el Método del docente.

¿Qué, cómo y cuándo evaluar?

La respuesta a estas preguntas deben ubicarse en un alineamiento constructivo, que relaciona las intenciones del Docente, las tareas que plantea y los instrumentos de evaluación a emplear, enfocando el sentido de que se evalúa para mejorar. Esta situación identifica a la Evaluación Curricular y su Seguimiento, donde la primera consiste en un “Proceso sistemático y permanente que comprende la búsqueda y obtención de la información.” (Jauregui, 2015, pág. 4);  por lo que según las distintas manifestaciones de un currículo “… El escrito, el adoptado, el enseñado, el evaluado y el aprendido.” (Noriega, 2014); se determina la metodología de evaluación y los parámetros o estándares bases para la evaluación.

Pueden hallarse Modelos como la Evaluación Basada en el Curriculum (EBC), que tratan la individualización de la instrucción, teniéndose las siguientes alternativas: Para el Diseño de la Instrucción, Referida a Criterios, Medida Basada en el Currículo y Valoración Basada en el Currículo. (Verdugo, 2002, pág. 4), teniéndose características comparativas entre ellas. (Verdugo, 2002, pág. 14). De igual modo, se hallan Modelos Integradores como: Salvia y Hughes que establecen “correspondencia directa entre enseñar y evaluar“ (Verdugo, 2002, pág. 15), otro como el del Centro Nacional de Recursos para la Educación Especial, que analiza “el contexto de aprendizaje y las interacciones entre el alumno y ese contexto” ( (Verdugo, 2002, pág. 20).

Otro enfoque de Modelos de Evaluación Curricular se tiene aquí: Analíticos (Contexto-Insumo-Proceso-Producto, Referentes Específicos, Evaluación Interna y Externa, Focalizado) y Globales Interpretativos (Iluminativo). (Jauregui, 2015, pág. 7). El de Evaluación Interna y Externa, es uno de los más aplicados, sobre todo a nivel de Educación Superior. Es de deducir entonces, que el Modelo Curricular, como el de Ralph Tyler y el de Hilda Taba que han sido influyentes a inicios del siglo XXI, así como tambíén los tipos de programas de Ángel Díaz Barriga (Meza, 2012, págs. 40-48); con sus Programas Docentes implementados en la entidad educativa, marcan la Evaluación que se tenga que llevar a cabo, en cualquiera de los niveles de concreción curricular, por lo que la Evaluación Curricular servirá para una Actualización, Reforma o Rediseño Curricular.

Bibliografía

Hurrell, S. (s.f.). Área de Elaboración de Materiales – C.A.P.A.C.Y.T. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de Transposición didáctica: http://carlospaba.weebly.com/uploads/1/1/5/8/11583933/1.transposicin_didctica.pdf

Jauregui, T. (2015). Universidad de Santander. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de METODOLOGÍA PARA LA EVALUACIÓN CURRICULAR: https://www.udes.edu.co/images/programas/Desarrollo_academico/Documento_Marco_Para_la_Evaluacion_del_Curriculo.pdf

López, M. (2004). La intervención didáctica. Los recursos en Educación Física. BIBLID, 263-282. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:20293/intervencion_didactica.pdf

Meza, J. (2012). Diseño y desarrollo curricular. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de http://www.aliat.org.mx/BibliotecasDigitales/derecho_y_ciencias_sociales/Diseno_y_desarrollo_curricular.pdf

Noriega, A. (8 de Febrero de 2014). Blog del Diseño de la Instrucción. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de ¿Qué se necesita para realizar una evaluación curricular?: https://2-learn.net/director/que-se-necesita-para-realizar-una-evaluacion-curricular/

Proyecto de Innovación Docente. (2009). Recuperado el 22 de Julio de 2019, de Intervención didáctica: https://www.ugr.es/~rescate/practicum/intervencion_didactica.htm

Verdugo, M. (8 de Enero de 2002). Servicio de Información sobre Discapacidad. Recuperado el 22 de Julio de 2019, de Modelos de Evaluación Curricular: http://sid.usal.es/idocs/f8/8.11-5039/cap5.pdf